La comisión escribe una ley
En paralelo, el consejo de ministros y el parlamento votan la ley realizando recomendaciones para cambios
La comisión revisa las recomendaciones aprobándolas o rechazándolas
El consejo de ministros vota el texto resultante (o uno modificado que se acuerde por mayoría cualificada)
El texto resultante se envía al parlamento, el cual puede ser aprobado o rechazado tal cual, o también pueden realizarse modificaciones. Todo esto con mayoría absoluta de los parlamentarios (este es el punto donde estábamos hoy)
Si se realizan modificaciones al texto y se aceptan, el texto resultante tiene que ser aprobado por un comité de arbitraje formado a medias por parlamentarios y por ministros del consejo
Con esto se ve que la única opción que le queda a la comisión sería modificar la directiva de patentes y volver a comenzar todo el proceso. Que es lo que hace unos meses se votó (y rechazó) a propuesta del JURI.
Teniendo en cuenta las declaraciones de Almunia, y el contundente resultado de la votación, me parece que tendremos un buen perido de calma.
Ahora bien, este periodo debería ser aprovechado para que se redacte una propuesta de directiva que impida que en cada pais se puedan ir aprobando las patentes de software. Es decir, redactar una directiva aun mejor que la que resultante con las enmiendas de Rocard. El problema es que las directivas las redacta la comisión y esta ha mostrado estar a favor de las patentes de software. Pero si hay un momento propicio para hacerles ver que no pueden ir contra los ciudadanos y su parlamento, es este.
Es mas complicado
(Puntos:3, Informativo)( http://mcpolu.blogspot.com/ | Última bitácora: Miércoles, 05 Marzo de 2014, 00:04h )
Esta [bbc.co.uk] es la version sencilla, que es la que tu comentas.
En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro.
Soy pesimista
(Puntos:2)( Última bitácora: Domingo, 11 Octubre de 2009, 17:24h )
Sólo hemos ganado una batalla. De seguir en la brecha, ojo avizor, depende que se convierta o no en una victoria pírrica.
Ave atque vale.